¿Qué es Linux y por qué elegí Fedora?

Posted by fedogamer on Thursday, February 5, 2026

¿Qué es Linux y por qué elegí Fedora?

Este post, a diferencia de los anteriores, va a ser mucho menos técnico. La idea es resolver, aunque sea de manera superficial, una duda que tienen muchas personas que escuchan hablar de Linux y esta es:

¿Qué es un Linux?

Imaginemos por un momento a nuestra computadora como si fuese un enorme edificio vacío. Este edificio está pensado para ser las oficinas centrales de gobierno en donde harás todo tipo de trámites trámites, desde pagar cosas tan básicas como tus recibos de luz y agua, hasta para enviar y recibir paquetes desde el extranjero.

Estas super oficinas todo en uno es lo que representa tu PC. Bien, pues ese edificio y sus funciones estarán regidas por un “Gobierno”. Este gobierno decidirá a qué tareas se les da prioridad, qué mecanismos usar para transportar los paquetes e información entre pisos del edificio, así como qué tipo de seguridad habrá en este gran edificio y sus empleados. Pues bien, este gobierno, en nuestra PC, es lo que representa un Sistema Operativo.

Sabemos bien que no todos los gobiernos son iguales. Algunos son autoritarios, otros corruptos, algunos eficientes y otros no tanto. Lo mismo pasa con los sistemas operativos, cada uno tiene distintas maneras de organizar su infraestructura y designar labores de seguridad, almacenamiento, y organización interna.

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Aquí es donde entran Windows, Linux y MacOs, que son diferentes sistemas operativos que administran nuestras computadoras. Si continuamos con el ejercicio mental del edificio de gobierno, podríamos imaginar lo siguiente:

  • MacOs es un edificio super exclusivo, para poder ser miembro hay que pagar grandes cantidades de dinero y se nota a leguas. La seguridad es buena, el ambiente es relajante, los trabajadores cumplen sus funciones y las entregas son eficaces.
  • Windows es el típico edificio de gobierno que todos conocemos. Hay que sacar citas para cualquier trámite, a veces se pierden algunos paquetes, nunca falta ver cosas fuera de lugar y tiene ese parque lindo en donde los niños juegan felices, pero que siempre tienes que estar atento para que no les vaya a pasar algo malo. Pese a todo, es un edificio funcional, los trámites se cumplen, los paquetes son entregados y la mayoría está acostumbrada a este tipo de servicio.
  • Linux, por otro lado, sería como un edificio bancario. Así como con el edificio de MacOs, la seguridad es estricta, nadie entra ni sale sin antes tener credenciales. Los almacenes se mantienen limpios y ordenados, los paquetes llegan a tiempo y todos los trabajadores son en extremo eficientes.

Ya, pero entonces, ¿por qué Linux tiene la fama de ser difícil o complicado?

Para responder esta pregunta debo hacer énfasis en la filosofía de los distintos sistemas operativos, es decir, esos edificios de los que hablábamos anteriormente.

Los primeros dos, MacOs y Windows pertenecen al sector privado. Es decir, pertenecen a empresas quienes tienen como propósito conseguir dinero a cambio de un servicio. Cada una paga a sus propios guardias de seguridad y tiene sus propios secretos empresariales.

Por otro lado, Linux pretende ser “abierto”. Esto es, que los usuarios, de cualquier parte del mundo, puedan ver los planos con los que se construyó el edificio, los materiales, el perfil de los guardias a contratar, la disposición de los almacenes, etc. Y que, además, los usuarios puedan contribuir para mejorar el diseño de este.

Me gusta pensar que la filosofía de Linux está relacionada con la frase atribuída a George Bernard Shaw:

Tienes un dólar. Yo tengo un dólar. Intercambiamos. Ahora tienes mi dólar. No estamos mejor que antes. Tienes una idea. Yo tengo una idea. Intercambiamos. Ahora tienes dos ideas. Y yo tengo dos ideas. Esa es la diferencia.

Es gracias a este intercambio constante de ideas, que la seguridad del sistema operativo Linux sea tan fuerte. Es decir, no es lo mismo 2 guardias revisando las cámaras de seguridad de un edificio, que tener a miles de personas haciendo lo mismo y planeando evitar vulnerabilidades.

Pero no todo es color de rosa.

“Linux (Ubuntu) es feo…”

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Fueron mis primeras palabras después de instalar por primera vez Ubuntu, uno de los tantos “sabores” que tiene Linux, por allá de 2010.

Yo ya tenía algo de experiencia formateando sistemas Windows e incluso disfrutaba de instalar el “novedoso” Windows 7 con mis familiares y conocidos.

El cambio de WinXP a Win7 me pareció una bocanada de aire visual. El sistema funcionaba maravillosamente y sobre todo, era agradable prender la computadora, escuchar los sonidos de bienvenida y ver los colores claros como el día dentro de tu monitor. Sin olvidar, por supuesto, que mis video juegos favoritos estaban allí, esperando a ser ejecutados con dos simples clicks.

Recuerdo que mi primer experiencia con Ubuntu 10.04 fue motivada por algún artículo en línea que decía algo como “Linux ya no es horrible de ver”, o algún título sensacionalista de ese estilo. Pero al seguir los tutoriales y lograr instalarlo por fin en la computadora de la familia me di cuenta de 2 cosas:

  • El diseño era como volver a Windows XP, pero de cabeza
  • Me dejó un horrible menú (que más tarde reconocería como GRUB) para elegir entre iniciar mi PC con Windows o Ubuntu.

Recuerdo que el trauma fue tan fuerte que abandoné esos primeros intentos de acercarme a Linux por bastantes meses. Cuando finalmente encontré lo que sería para mí la salvación.

KDE es un “Dominio de Escritorio muy Kool”

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En aquellos ayeres, ya había más gente que había pensado lo mismo que yo, y a diferencia de mí, tenían los conocimientos y las ganas de hacer algo al respecto. Mandriva fue el primer sabor de Linux que realmente amé.

Disfrutaba personalizar el cursor, los botones, los widgets e incluso las actividades y efectos de escritorio. Fue con Mandriva que finalmente entendí lo que significa que tu sistema sea totalmente tuyo… y toda la responsabilidad que ello implica.

No fueron pocas las veces que maté sin querer mi computadora siguiendo tutoriales de internet, copiando y pegando comandos que algún desconocido proponía sin entender lo que realmente estaba haciendo (y a lo que me arriesgaba). O todos los problemas de compatibilidad que tendría arrastrando por usar una tarjeta gráfica Nvidia.

Con todo y todo, pensé que había encontrado mi lugar… hasta que murió. Mandriva anunció su cierre por allá del 2015 y lo primero que hice, cual rata en barco que se hunde, fue escapar sin mirar atrás.

Ubuntu ya no es (tan) feo

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Para cuando decidí darle una segunda oportunidad a Ubuntu, fui recibido con el “nuevo” escritorio Unity, que sería desde entonces bandera de Ubuntu. Y aunque la paleta de colores me seguía pareciendo pesada, no era nada que un cambio de wallpaper no arreglara gracias a su sistema de ventanas transparentes.

Fue en Ubuntu y gracias a su enorme comunidad que finalmente comprendí más sobre lo que eran los sistemas operativos base Linux, los entornos de escritorio, el gestor de arranque y muchas otras cosas. Todo ese periodo de aprendizaje fue muy valioso para mí, y aunque intenté adaptarme a Unity, la verdad es que nunca pude olvidar a mi primer amor

Fue por eso mismo que decidí mudarme a Kubuntu en cuanto tuve la primera oportunidad. Kubuntu, es una versión de Ubuntu, pero que usa por defecto el entorno de escritorio KDE. Entonces tuve lo mejor de dos mundos, la casi ilimitada fuente de información de Ubuntu, junto con los efectos y el escritorio que tanto me gustaban.

Aunque había algunas cosas en la gestión de Canonical (la empresa que desarrolla Ubuntu) que no me gustaban, mayormente podía pasarlas por alto hasta que me obligaron a instalar Firefox con su formato Snap. Así que, desde 2023 que escuché que finalmente Fedora tendría un spin comunitario de KDE, decidí probarlo y desde entonces, aquí me he quedado.

¿Por qué Fedora?

Pienso que la elección de un sistema operativo y, en el caso de elegir Linux, la elección de un entorno de escritorio está estrechamente relacionado con la personalidad de cada uno. Por lo que siempre habrán preferencias personales.

En lo particular, me gusta estar en “la punta de lanza” en cuanto a innovaciones se refiere, sobre todo las relacionadas a Plasma KDE. Quiero probar pronto los nuevos efectos visuales, las nuevas aplicaciones y sentir de primera mano la estabilidad de un nuevo sistema, aunque aquello signifique que muchas cosas podrían salir mal.

Sin embargo, no puedo permitirme estar matando mi sistema de trabajo por cualquier actualización nueva, fue por eso que decidí no involucrarme demasiado con sistemas aún más experimentales como Arch.

Recomendación final

Cuando usé Ubuntu como mi sistema primario, me di cuenta de que tienen 2 versiones de desarrollo, una de corto plazo y una de largo plazo (LTS). Las versiones de largo plazo se actualizan con menos frecuencia y su objetivo es ser “estables” en todo momento, mientras que las versiones de corto plazo, actualizan todo cada 6 meses.

Fedora, por otro lado, no tiene LTS, y cada “versión nueva” sale a los 6 meses. Justo como me gusta a mí, sin embargo, me ha parecido que Fedora ha sido mucho más estable en su desarrollo a lo largo de estos años que cuando hacía esas “grandes actualizaciones” cada 6 meses en Ubuntu.

Por lo tanto, mi recomendación para aquellos que buscan un sistema “punta de lanza”, que sea lo suficientemente estable como para trabajar de manera sólida, es que opten por Fedora. Si lo que quieren por otro lado, es una estabilidad muy alta (sin llegar a los extremos de Debian), es usar una versión LTS de Ubuntu.

No voy a recomendar Arch porque no lo he usado más allá de instalaciones en máquinas virtuales para jugar un poco. Y aunque Debian lo tengo instalado para un servidor, tampoco lo recomendaré porque no es un sistema que usaría para el “día a día”.

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Las capturas de pantalla, diagramas y videos en este artículo son creación de fedogamer. Recursos adicionales de Grok.com.